– “Llevo varios meses e incluso años arrastrando problemas de espalda, siento que me quedo pillad@, con episodios de dolor lumbar, y voy a rachas. a veces mejor otras peor, la Resonancia Magnética dice que tengo una hernia discal”.

 

Los que nos dedicamos a la fisioterapia escuchamos esto con frecuencia varias veces al día, por desgracia, existe aún mucha desinformación tanto en pacientes como en profesionales en cuanto al conocimiento de las hernias discales.

Por prevalencia, la hernia discal es una de las patologías degenerativas más frecuentes , se estima que más de la mitad de nosotros tendremos una o varias a lo largo de los años, y suelen aparecer entre la tercera y a quinta década de vida, por tanto, no, no es la edad lo que hace que te duela la espalda.

Eso significa que ninguna hernia discal es grave? No, ¿es la hernia discal la responsable de su dolor? NO siempre, DEPENDE.

De hecho, en estudios recientes se ha demostrado que la correlación hernia discal-dolor sólo se da en un 10% de los casos.

Pero no existe una correlación directa entre hernia discal y dolor, es decir, puedes tener dolor lumbar sin tener una hernia, o puedes tener hernia sin tener dolor, o tener dolor lumbar y una hernia y que el dolor no se deba a esa hernia.

El dolor lumbar ya es la principal causa de discapacidad mundial, el 80% de la población revela haber sufrido al menos un episodio de dolor lumbar y de ellos, al 60% le permanece al año siguiente, pero de ellos, no todos es asociable al disco.

Pero… ¿qué es una hernia discal?

Consiste en una lesión del disco intervertebral que es a grandes rasgos una especie de almohadilla que está entre las distintas vértebras y que actúa protegiendo la espalda transfiriendo la carga axial de peso, actuando de amortiguador, así como de pivote en movimientos y de respuesta ante aumento de presión intraambdominal o ante presiones externas.
Este disco es una estructura muy poco vascularizada (sólo la parte externa) formada por un anillo fibroso (parte externa), placas terminales alrededor y en el centro un núcleo pulposo de una consistencia semiviscosa que retiene más agua y que ayuda a mantener el equilibrio de presiones dentro y fuera del disco.

Pero si, por distintos factores, el núcleo pulposo sale al exterior del canal medular se produce un mecanismo lesional que puede ser:

  • Protrusión discal, la cual consiste en la salida del núcleo pulposo (abombamiento del disco) que hace que el canal vertebral se estreche.
  • Hernia discal la cual consiste en la rotura del anillo fibroso, aunque el material del núcleo pulposo está contenido por un ligamento llamado ligamento vertebral común anterior.
  • Extrusión discal, cuando además se rompe ese ligamento y el núcleo pulposo se queda en el canal medular.

El hecho de que el disco no haya herniado y sea una protusión no implica que sea menos discapacitante en según qué caso.

-ORIGEN

No se sabe bien el origen, pero se relaciona con el propio “envejecimiento” natural del tejido,, factores genéticos predisponentes, factores psicosociales y de estilo de vida (como depresión, estrés, sedentarismo, sobre-ejercicio, trabajos que requieran posturas mantenidas, obesidad, diabetes, tabaco); microtraumatismos de repetición, dolor lumbar repetido, o un impacto agudo de gran calibre unido a mala estabilización capsuloligamentaria.

En función de la dirección se clasifican de una manera u otra aunque las más frecuentes son las posterolaterales, es decir que el núcleo sale hacia uno de los lados y que puede (o no) ir acompañado con una compresión/irritación de la salida del nervio correspondiente a esa vértebra, de ahí que a veces los pacientes sientas síntomas irradiados a la pierna (dolor/calambres/hormigueos…)

A nivel lumbar es más frecuente entre los segmentos L4-L5, L5-S1, y en función del nivel dará una sintomatología u otra, pero no siempre se corresponde de manera fiel.
Además, no siempre el problema es la salida del disco sino la reacción química e inmunitaria que viene asociada.

-SÍNTOMAS

Depende de en qué nivel vertebral y si sale hacia un lado, ambos o si está afectando al nervio, pero en general, se puede decir que puede venir acompañado de dolor lumbar y/o en una u ambas extremidades inferiores llegando incluso a la planta del pie, asociado con sensaciones desagradables como hormigueo, quemazón, calambres… con alteraciones de la sensibilidad (sentir como frío/sentir menos/o sentir demasiado: hiperalgesia o alodinia en el que incluso moleste el roce con la ropa o las sábanas), y a veces acompañado de dificultad en la marcha, ponerse de puntillas, equlibrio y claudicación en marcha, incluso también déficits en el control de esfínter.

Unas veces duelen más tras unas horas sentado, otras de pie, (en función de dónde sea la hernia), y suelen ir acompañadas de sensación de rigidez matutina porque el disco incrementa su presión durante la noche.

Todo depende de gravedad, evolución y localización.

EVOLUCIÓN Y PRONÓSTICO. QUÉ ESPERAR DE ELLAS

Muchas veces las hernias se reabsorben (50% de ellas de hecho se reabsorben), pero el dolor puede o no persistir, y hay veces que reaparecen, eso es por todo lo que viene asociado, es importante entender que el problema no es únicamente mecánico.
Junto a la hernia en sí se suele dar una respuesta de espasmo local y a distancia en diferente musculatura, una fibrosis del ligamento de contención y otros adyacentes, otras veces puede ser el choque entre las vértebras lo que ocasione el dolor, otras veces es la irritación del nervio, ya sea en la raíz, en su ganglio o en el alguna parte de su recorrido; además pueden estar presente y agravarse como una serie de déficits de fuerza musculares, cambios en el entorno químico interno corporal… y esto implica que distintas estructuras del cuerpo dan un dolor similar que se pueden solapar y/o perpetuar entrando en cuadros de “dolor crónico” o persistente, en los que interfieren más factores y que requieren un abordaje más complejo que se escapa a este blog.

-TRATAMIENTO

En el pasado las hernias se solían operar, pero actualmente se ha demostrado que un año después no existe diferencias en discapacidad ni dolor entre los que se operan y los que reciben un programa de intervención fisioterápica, por lo que la operación se suele reservar para casos en los que exista una clara afectación neurológica en la que los pacientes tengan síntomas negativos (paresia, hipoestesia, pérdida progresiva de fuerza, menos sensibilidad progresiva, y pérdida de reflejos), o en aquellos casos en los que se haya agotado la vía conservadora y el dolor sea muy incapacitante.

Pero actualmente, lo más indicado de primera vía es una intervención integral multidisciplinar que consista en que el paciente se haga protagonista de su recuperación y en la que cuente con una intervención mediada por profesionales en la materia que sepan individualizar el tratamiento a través de una valoración global en la que pueda dirigir la estrategia terapéutica en cada caso y saber en primer lugar si el dolor es por esa hernia, si no, (qué estructuras tiene que abordar, cual será su pronóstico, si estamos ante un dolor mecánico, si es más inflamatorio, si es más químico, si es por falta de aporte de oxígeno por las reacciones asociadas, o si en cambio es más muscular, o si es por una distensión de los ligamentos que sostienen la columna y/o la articulación lumbosacra, su l dolor es más de tipo óseo porque la pérdida de altura del disco ha hecho que las vértebras choquen entre sí, o si más bien el dolor es por el desgarro del tejido del disco en sí, o si lo que duele es la irritación nerviosa… . os i es una mezcla de varias cosas, y en caso de que sea, cuál es su intervención mejor.

Llegado a este punto es posible que pienses que efectivamente es un tema muy complejo, pero no la buena noticia es que existen profesionales adecuados que han orientado e invertido mucha formación y experiencia en resolver este puzzle.

Si el dolor lumbar es tan frecuente es porque es una entidad muy compleja en la que interactúan muchos factores y saber cuál es el predominante es una tarea que requiere una formación extensa así como experiencia en la materia y especialización expresa; en nuestro centro contamos con profesionales que están formados de manera especializada en este problema en particular y que abogan por un tratamiento integral en el que pueda devolver al paciente su autonomía y su participación en la vida diaria, sin magia ni promesas falsas, diseñando programas de intervención a corto, medio y largo plazo para revertir la rueda.

¿CÓMO LO ABORDAMOS NOSOTROS?

Cada caso es un mundo, como hemos comentado y no somos amigos de las recetas universales, pero por suerte contamos con expertos en razonamiento clínico en este ámbito que sabrán poner distintos ingredientes en su proporción justa que ayudarán a cada caso particular.

  • Trabajo de terapia manual e invasiva (punción seca, neuromodulación) para tratar la musculatura implicada, reducir el espasmo reaccional y disminuir el dolor así como dar estímulos en la dirección correcta que faciliten el proceso.
  • Terapia visceral y craneosacral, devolviendo el equilibrio al cuerpo, actuando sobre el sistema visceral, muscular, endocrino y n.vago así como reajustando el control de cargas neuromeníngeo.
  • Neurodinamia y RPG: que consiste en una movilización del sistema nervioso liberando al ciático y las estructuras que lo rodean aplicando una serie de maniobras de estiramiento y deslizamiento específicas para mejorar la vascularización del nervio ciático desde la raíz a su recorrido así como activar los estabilizadores específicos de la vértebra en cuestión.
  • Tratamiento osteopático y manipulaciones articulares que ayuden a mejorar la movilidad entre los segmentos vertebrales y posibles desajustes y descompensaciones osteoarticulares y sobretodo por la gran analgesia neurofisiológica añadida.
  • Trabajo en readaptación funcional: es esencial y el paso más importante, un problema lumbar no se arregla desde la camilla, requiere que el paciente de forma activa empiece a trabajar combinando en cada caso y progresando. Trabajaremos ejercicios de estabilización de la columna, activación de la musculatura profunda lumbar (multífidus, transverso…), trabajaremos regulando la presión Intra -extraabdominal, trabajaremos devolviendo el equilibrio entre extensores-flexores de columna y cadera, trabajando desde la globalidad y adaptando a cada caso pues es posible que existan otros factores que estén sumando como una pisada menos funcional, déficits de equilibrio, déficits en la integración corporal o por fallos en la mecánica respiratoria… Dependerá del caso, no hay dos pacientes iguales. Y añadiremos también trabajo anaeróbico que permite que el cuerpo sintetice una serie de sustancias que ayudan al aumento del metabolismo así como a generar analgesia endógena que ayude a reducir la experiencia dolorosa, y de ahí trabajaremos en progresión de carga e intensidad para que al menos pueda recuperar sus actividades de la vida diaria e incluso alcanzar un estado mejor al anterior.
  • Trabajo con tecnología avanzada, pues al igual que nos gusta trabajar desde fuera, la tecnología avanzada nos permite dar un paso más y acortar tiempos de recuperación actuando desde la raíz y a nivel interno generando cambios neuroquímicos y endocrinos que ayuden a que el cuerpo sea el que sintetice las sustancias que ayuden a su recuperación. La degradación no se puede evitar pero sí que se puede estimular la síntesis de nuevo tejido a través de tecnología puntera ( estimulando el metabolismo celular interno de condrocitos, colágeno, neuropéptidos, estimular las mitocondrias…), lo cual no sería posible de otra manera; en esta imagen podemos ver por qué es tan interesante añadir esta vía:

  • La tecnología actual nos permite actuar sobre la anatomía del DIV estimulando con distintos prámetros la anatomia el metabolismo y la mejora del fluido en el disco así como reduciendo la excitabilidad de los receptores de dolor:
    • Magnetoterapia: Aplicación de campo magnético que permite un efecto bioestimulador del disco desde dentro.
    • Laserterapia: Aplicación de láser de alta profundidad que aumenta la temperatura interna y aumenta a su vez la llegada de sangre y metabolitos que hacen que retiren las sustancias de desecho y mejora el aporte a la vasa nervorum, y que disminuya la reacción neuroquímica y aporte más oxígeno para disminuir el efecto isquémico asociado; además ayuda a la regeneración fibrilar de las láminas discales del núcleo pulposo.
    • Radiofrecuencia: Que genera un circuito eléctrico cerrado con una frecuencia precisa de 448 kHz para lograr una bioestimulación a nivel de su biología molecular interna estimulando la proliferación de células madre y su diferenciación para conseguir una óptima recuperación. (Recordemos que el disco tenía una nutrición muy pobre por lo que es fundamental un aporte extra cuando hay una lesión en este),
    • Ultrasonido local: Buscando el efecto antiálgico y espasmolítico, actuando sobre los receptores del dolor a la vez que acelera la tasa de curación y mejora la calidad de recuperación tisular gracias a su efecto hiperémico resultado de la mezcla de las ondas vibratorias y de calor.
  • Cambio en hábitos de vida: tabaquismo (es uno de los mayores responsables en la aparición y en la perpetuación del dolor en hernia discal), sedentarismo, dieta sana…
  • Nutrición y posible suplementación adaptada a cada caso. En general para que el disco empiece a sanar se necesita un entorno alcalino, y puede que en cada caso para bajar la inflamación acudamos a personalizar su tratamiento para ayudar a la reparación bajando la inflamación de bajo grado que suele presentarse en cada paciente; o si el paciente sufre de hígado graso, diabetes… en los que los picos de glucemia por un lado evitan la reparación del tejido y además incrementan la presión intraabdominal empeorando los efectos de la hernia en sí; en otras ocasiones es por un fallo en la macrobiota y la mejora de esta reduce la inflamación visceral y mejora los síntomas de la hernia.
    Como hemos dicho anteriormente, cada caso sería un mundo y no nos gusta dar una receta particular. Además contamos con expertos en valoración de la suplementación adecuada a cada caso que le ayudarán a acortar los tiempos y a aportar los micronutrientes, vitaminas y proteínas que en cada caso el cuerpo pueda necesitar para una óptima recuperación
    -Terapias integrativas: No somos un dolor lumbar, somos personas con dolor lumbar resultado de experiencias, creencias,, emociones, miedos y cargas; los abordajes que se centran sólo en las estructuras y que dejan de lado la complejidad del ser humano y la necesidad del equilibrio físico-psíquico-social-emocional no tienen ningún recorrido porque somos un ad-continuum, en cada caso, se puede valorar la relevancia de esos factores en su proceso y ver si están influyendo y necesitando ser abordados también para una resolución completa.

En resumen, el dolor lumbar y la hernia discal es la entidad clínica más frecuente y no siempre tienen relación, su abordaje exige un conocimiento y un abordaje profundo en el que los pilares son el diagnóstico preciso, el ejercicio terapéutico, la educación, y combinar de manera precisa y óptima el arsenal terapéutico disponible en la actualidad para ir revertiendo el ciclo y la espiral de dolor y sufrimiento, y esto requiere por su parte una inversión de tiempo, dinero y sobre todo motivación para poner de su parte un rol activo, los profesionales por nuestra parte nos toca garantizar ofrecer el tratamiento más eficaz, global y avalado por la evidencia actual.

Si tienes dolor lumbar de años de evolución, te hayan dicho que tienes hernia o no y quieres de una vez empezar de una vez a revertir el proceso, no dude en ponerse en contacto con nosotros, que le asesoraremos en todo caso desde un diagnóstico certero y diseñaremos un programa integral adecuado a ti.