ARRUGAS Y OTRAS CONSECUENCIAS ANTIBELLEZA DE LA ERA DIGITAL

¿Es posible desarrollar arrugas a causa de las nuevas tecnologías? ¿Y otro tipo de dolencias? Lo cierto es que sí. Responder mensajes, hacer selfies para tus redes sociales y consultar tu móvil sin control, tiene sus consecuencias.

ARRUGAS ACELERADAS

¿Sabes que una sobreexposición a la luz de las pantallas puede causar un envejecimiento prematuro de la piel? Y es que, al igual que ocurre con las radiaciones solares, la luz de las pantallas, en exceso, genera radicales libres. Como consecuencia, llega el estrés oxidativo, lo que acelera mucho más el proceso de degradación celular. Otro tipo de arrugas que se desarrollan en la era digital son las que aparecen en el entrecejo. Esto se debe a que fruncirlo es el gesto más común cuando examinamos la pantalla de nuestros dispositivos con detenimiento.

CUELLO «DE MÓVIL»

Todo el tiempo que pasamos mirando hacia abajo a la pantalla de nuestro móvil, deja sus huellas. Sobre todo en el cuello, donde la flacidez y la aparición de líneas horizontales están prácticamente aseguradas. Además, tienes que tener en cuenta que la piel de esta zona, al igual que la del escote, es mucho más fina y delicada. Por supuesto, esto tiene como consecuencia que sea mucho más vulnerable.

BOLSAS Y OJERAS

El desarrollo de bolsas y ojeras es de las consecuencias más comunes de la hiperconexión, así como el enrojecimiento de los ojos o el cansancio de la vista. Y recuerda: utiliza contorno de ojos cada día para tratarlas, en el caso de que hayan aparecido ya.

OTRAS DOLENCIAS DE LA ERA DIGITAL

  • Memoria oxidada: debido a que ahora todo aquello de lo que no te acuerdas lo buscas en Google, cada vez usas menos la memoria.
  • Nomofobia: consiste en la ansiedad y el miedo irracional que nos da perder el móvil o sufrir en casa sin él. Según una encuesta realizada por Lookout, la «nomofobia» afecta a un 73% de los usuarios.
  • Hiperconsulta de WhatsApp: este problema lo tienen aquellos que no pueden estar más de una hora sin consultar la aplicación.

¿A QUÉ EDAD PUEDO COMENZAR A UTILIZAR UNA CREMA ANTIARRUGAS?

Incorporar a tu rutina de belleza un tratamiento antiedad, depende de cada persona. Sí es cierto que hay cremas específicas para pieles maduras (a partir de los 45 años). También hay cremas específicas para etapas de menopausia, como nuestra Crème Jovialisse. Sin embargo, existen cremas antiarrugas que pueden empezar a utilizarse como método de prevención a partir de los 25 o los 30 años. Esta edad, por tanto, sería la perfecta para empezar a incorporar tratamientos antiedad a tu rutina.

¿Cómo elegir la que más te conviene? A través de un diagnóstico facial.

¿QUÉ TEXTURA ME VIENE MEJOR?

Según tu tipo de piel, puedes adaptar también la textura de tu tratamiento. Existen emulsiones, como nuestro Stem C3, mucho más ligeras que una crema. Pero también, en el caso de que tengas la piel seca, quizá necesites una textura más untuosa y humectante. Recuerda que las texturas están hechas para aportar el máximo confort y bienestar a la piel, pero para saber cuál es la que más te va, es necesario que te dejes asesorar por tu experta esteticista.

¿QUÉ ACTIVOS NECESITO?

Los años de investigación, han llevado a las firmas de cosmética como ANESI, ha formular sus productos con diferentes tipos de activos, cada uno adaptado a unas necesidades concretas. Si necesitas hidratación, por ejemplo, puedes buscar una crema antiarrugas con ácido hialurónico. Si quieres combatir los signos de la edad de forma profunda, es más adecuado que apuestes por péptidos biomiméticos como los de Cellular 3. Colágeno, aceites vegetales, extractos de plantas o AHA’s son sólo algunos de los ejemplos que puedes encontrar en tus cosméticos antiedad. Por ello, lo mejor es que una experta esteticista te aconseje.

¿QUÉ ES LO MÁS IMPORTANTE?

Sobre todo, la constancia. Independientemente del cosmético o tratamiento que utilices. Tienes que entender que las arrugas se van formando durante muchos años y que lo ideal, para retrasar su aparición, es prevenirlas. Sin embargo, cuando ya están formadas y toca combatirlas, el trabajo de cuidado de la piel debe ser diario y constante.